¿Soy el único consultor que está EN CONTRA de hacer debates entre los Candidatos Políticos?

Soy el único consultor que está EN CONTRA de hacer debates entre los Candidatos Políticos 2 - Javier Galué

Si, estoy en contra de los debates televisados de políticos. Antes de comenzar te quiero comentar que he sido consultor de varios políticos por muchos años y lo que te cuento aquí viene de mi propia reflexión luego de todas esas experiencias.

Mi opinión sobre los debates políticos es casi la única sobre la otra casi unánime entre consultores de políticos, periodistas y analistas políticos. Y es que luego de conversar con muchos colegas y seguir lo que se habla en los medios estos días sigo pensando lo mismo.

De todas las conversaciones que he tenido en este tema con colegas puedo resumir los siguientes argumentos a favor de los debates:

  • Los ciudadanos tienen el derecho a ver a sus políticos en acción y ver cómo debaten
  • Los ciudadanos tienen el derecho a conocer las propuestas de los candidatos y así comparar
  • Que los debates deberían ser obligatorios
  • Que son buenos y convenientes para la democracia

Y luego de mucho meditar sobre todos esos puntos SIGO ESTANDO EN CONTRA porque en mi opinión, con los debates que tenemos, se consigue casi siempre todo lo contrario (con muy pocas excepciones que se pueden contar con los dedos de las manos). Me explico:

Mis argumentos para estar en contra de los debates tal y como los tenemos son los siguientes:

1. En los debates los candidatos no dicen lo que piensan, dicen lo que les conviene decir

Cuando comienzo mis argumentos por éste casi todos me dicen “… pero si eso lo sabe todo el mundo…”. No es un secreto afirmar que los candidatos cuando van a un debate dicen lo que sus encuestas y análisis de las tendencias en los votantes, indecisos y abstencionistas les señalan. Cuando vemos un debate, los candidatos van a dar su discurso, saben que tienen poco que ganar y mucho que perder. Eso no nos vale para que los ciudadanos tengamos una referencia para comparar propuestas. Solo vale para que los candidatos pasen el trámite indemnes.

En mi opinión esto no aporta nada a nuestra democracia ni a los ciudadanos.

2. Lo importante es quién comete un error

Lo que veremos luego del debate en muchos programas en los medios y en las redes sociales es por lo general el momento en que alguien se ha equivocado, al parecer solo vemos el penalti fallado pero no todos los penaltis que se han acertado.

Por un fallo de un momento (casi siempre de forma y no de fondo) se puede arruinar la imagen de un candidato y tenemos que reflexionar en este punto porque PODEMOS ESTAR PERDIENDO AL MEJOR Y VOTARLE AL PEOR solo porque ha dicho mal una palabra o ha tenido una mala tarde. Es como dejarle el futuro de nuestro país a una tirada de unos dados.

En mi opinión esto no aporta nada bueno a nuestra democracia ni a los ciudadanos e incluso puede ser perjudicial.

3. La “Zascacracia” es la fuerza que domina

Es un término que utilizo desde hace mucho tiempo. Es el principio que somete a la estrategia de debate de todos los candidatos. Es la fuerza que REALMENTE gobierna los debates… Es intentar que mi candidato sea el que da el ZASCA MAYOR a los demás. No hace falta ser muy observador para darse cuenta que la estrategia principal es dar ese zasca monumental, el que más se retuitee, el que más salga en los informativos, del que más se hable en las redes sociales.

En mi opinión esto no aporta nada bueno a nuestra democracia ni a los ciudadanos e incluso puede ser perjudicial.

4. Predomina el espectáculo y no el contenido

Predominan la posición en el plató, la luz, los colores, si están de pie o sentados, si llevan atril o no, cómo ponen las manos, qué corbata o vestido llevan, si miran a un lado o a otro, si hay señales de lenguaje no verbal que determinen algo, si hay un guiño a alguien o no, si se mueve mucho o está muy estático, etc., etc., etc…

La “pelea” no es por ser el mejor candidato o el posible mejor presidente. La contienda es por ser el mejor debatiente, la persona que hable con más seguridad o que deje mal al otro, o que diga lo que sus seguidores quieren escuchar para afianzar sus votos. Pero de verdad ¿qué tienen que ver eso con algo positivo para la democracia? … nada.

En mi opinión esto no aporta nada bueno a nuestra democracia ni a los ciudadanos e incluso puede ser perjudicial.

5. Tenemos una campaña permanente todos los días para saber qué ofrecen

Me argumentan a veces que los debates son el momento para conocer qué ofrece cada candidato. Vamos a ver, que están los 365 días del año en los medios, en las redes sociales, etc., etc., etc., diciéndonos lo que ofrecen. No hace falta un debate en los últimos días de campaña para saber lo que ofrece cada candidato o partido, a menos que lo que importe sea verlos pelear e insultarse mutuamente a la hora de exponer esas propuestas, pero en ese caso lo importante no son las propuestas sino EL MORBO QUE TIENE verlos decirse frases duras e hirientes a la hora de debatir.

En mi opinión esto no aporta nada bueno a nuestra democracia ni a los ciudadanos e incluso puede ser perjudicial.

6. Gana siempre «el mío»

El efecto persuasivo es efímero (y cada vez más efímero) porque si preguntas en la calle quién ha ganado el debate, la mayoría de las personas te dirá que su candidato. Muy pocos, posiblemente indecisos o apolíticos, te dirán que han cambiado de parecer luego de un debate, que suele ser por una metida de pata importante de alguno, pero no porque haya ofrecido algo esperanzador o alguna propuesta que busque el beneficio de la sociedad.

En mi opinión esto no aporta nada bueno a nuestra democracia ni a los ciudadanos e incluso puede ser perjudicial.

LO MÁS IMPORTANTE DE MIS REFLEXIONES

Lo más importante para estar en contra de los debates que hacemos aquí en España (y muchos otros países) es que NOS ESTAMOS JUGANDO EL FUTURO DEL PAÍS A UNA TIRADA DE UNOS DADOS. Lanzamos al ruedo a los candidatos a ver quién se equivoca, quién pone la hoja que quiere mostrar a cámara al revés o se confunde en alguna frase, o esperando a ver quién da el zasca mayor.

Me pregunto: ¿Cómo vamos a dejar el futuro de nuestro país a una persona o a otra porque ha dado un zasca en un debate o porque se ha equivocado en un momento específico?

Votar es una decisión trascendental y con consecuencias a largo plazo. Con los debates estamos reduciendo la motivación de esa decisión a pocos minutos y a unas reacciones ESPECIALMENTE EMOCIONALES que nada tienen que ver con seleccionar al mejor candidato para el país y para el futuro.

Con los debates anunciados a bombo y platillo estamos favoreciendo a que los ciudadanos decidamos qué personas van a ser las responsables del futuro de millones de personas valorando qué ropa llevan, si se sienta adecuadamente, si saben dar un zasca, si no se equivocan en una frase, si saben «destrozar» a los contrarios en directo… y NINGUNA DE ESAS VARIABLES son las que van a determinar si serán buenos líderes ni buenos gestores.

Con los debates estamos REDUCIENDO LA POSIBILIDAD de los ciudadanos a escoger REALMENTE a las personas que más valía tienen y LES ESTAMOS INDUCIENDO A ELEGIR a las personas que sencillamente son mejores delante de la cámara.

Con los debates estamos valorando a los candidatos por aptitudes que no son las más importantes para ser un buen presidente ni un buen líder. Y eso SÍ QUE ES MUY PERJUDICIAL PARA LA DEMOCRACIA Y PARA EL FUTURO DEL PAÍS Y DE LOS CIUDADANOS.

Y te dejo una pregunta…

En un debate de candidatos políticos con el formato y el concepto con el que hacemos los nuestros (que en teoría son buenos para la democracia):

¿Ganaría por ejemplo Gandhi o Mandela? ¿Ganaría Bill Gates o Jack Ma? ¿Ganaría alguna persona que haya ganado un premio nobel? (y preguntarlo así no es demagogia… es reflexión y preocupación de mi parte)

Ninguna de estas personas ganaría un debate de estos, nos los perderíamos como presidentes porque posiblemente ninguna de ellas destruiría a un contrario en televisión, o gritaría más que el otro, o buscaría el zasca mayor para intentar “ganar” el debate delante de los suyos.

Posiblemente estas personas (u otras de talla mundial. He puesto estas de referencia para graficar mi argumento) se dedicarían en un debate a intentar avanzar juntos, a buscar sinergias y a contarnos con lo que sueñan para que nuestra sociedad avance. Repito, seguramente ninguna de estas personas que han llegado a ser líderes mundiales por méritos propios “ganarían” ningún debate como los que tenemos y posiblemente poca gente les votaría, los veríamos como muy “sosos”, los veríamos como “políticos que no tienen fuerza”, los veríamos incluso como “malos políticos”… y así nos va…

¿No estaremos perdiendo la oportunidad de escoger a los mejores porque no saben destruir a un contrario delante de las cámaras en un momento determinado o no son capaces de dar un zasca monumental?

Ahí lo dejo para la reflexión ¡Gracias!

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Javier Galué Amblar
Formación In Company – Conferenciante – Coaching
Habilidades de Comunicación, Persuasión, Liderazgo, Carisma e Influencia
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