Cómo tener Influencia Social

Habilidades Comunicativas - Cómo tener Influencia Social - Artículo 3

El objetivo de tu comunicación

 

Hablar NO ES comunicar. Decir algo NO ES COMUNICAR… eso es solo informar, dar a conocer algo. LA COMUNICACIÓN es otra cosa mucho más completa y compleja y de eso es IMPORTANTE hablar en esta serie de artículos para lograr tener influencia sobre los demás.

Una de las condiciones BÁSICAS de la comunicación es no solo que un EMISOR envíe un mensaje a un RECEPTOR. El emisor DEBE COMPROBAR que su mensaje ha sido escuchado y entendido por el receptor y para hacer eso ES IMPRESCINDIBLE que tengamos que escuchar una respuesta a lo que hemos dicho, para entonces saber si se ha escuchado y entendido correctamente.

Por eso no podemos entender el concepto de comunicación sin hablar de escuchar. Si no escuchamos no cerramos el círculo entre lo que decimos y lo que la otra persona escucha, entiende y es capaz de comunicar en otra dirección. En caso de que la otra persona nos conteste CONFIRMANDO que ha entendido correctamente lo que hemos dicho ENTONCES PODEMOS HABLAR DE COMUNICACIÓN.

Aunque parece complicado, eso lo hacemos a diario cientos de veces, de hecho, cada vez que hablamos. Y si, es complicado, complejos y largo, pero nuestros cerebros son capaces de hacerlo y procesarlo todo en cuestión de fracciones de segundos.

Cuando dices algo a otra persona lo que piensas es pasado por un GRAN TAMIZ de tus prejuicios, conceptos, ideas, historia, experiencias anteriores en ese tema, tus opiniones, lenguaje, tu tono al hablar, tu forma de hablar, tu reputación, etc., etc., etc… TODO ESO modifica de alguna manera lo que tenías en el cerebro inicialmente ANTES de decirlo.

Entonces lo dices y el mismo proceso, pero en orden inverso ocurre con el receptor del mensaje. Sus prejuicios, ideas, conceptos, opiniones, experiencias anteriores, etc., etc., etc., transforman tu mensaje y entonces llega al cerebro de la otra persona la cual, LUEGO DE TODO EL PROCESO DE RECEPCIÓN, se formará una opinión y entonces te dirá algo de vuelta, que viene a ser sencillamente una respuesta.

Es algo complicado, donde intervienen miles de variables, pero que procesamos en fracciones de segundo. Así de maravilloso es nuestro cerebro.

 

Y te pongo un ejemplo:

 

Si yo soy de derechas y le digo a una persona que he conocido a una persona que le gusta el comunismo, mi lenguaje verbal y no verbal será muy diferente al expresar ese concepto porque toda mi experiencia anterior, mis opiniones sobre el comunismo, etc., afectará mi mensaje. Y eso lo podemos hacer conscientemente pero también inconscientemente.  

Si la persona receptora del mensaje es también de derechas procesará mi información A TRAVÉS DE SUS PREJUICIOS, ideología, opiniones, etc., y mi mensaje le parecerá adecuado o no, prudente o no, digno de ser respondido o no. Si la persona receptora es comunista, posiblemente EL MISMO MENSAJE QUE HE DICHO SEA TOMADO DE UNA MANERA MUY DIFERENTE, porque los prejuicios, la ideología, la opinión, etc., etc., etc., de esa persona hará que mi mensaje sea PERCIBIDO de una manera muy diferente.

De igual manera nos ocurre cuando hablamos con una persona que tiene una manera dura de hablar. Estas personas que dicen las cosas de frente, pero a veces sin mucha sensibilidad o delicadeza. En ocasiones nos puede parecer que nos ataca o nos agrede verbalmente y para esa persona resulta que solo está dando una opinión. Esto es lo que yo llamo “disonancia de percepción” y nos ocurre mucho a diario. ¿Cuántos malos entendidos no ocurren en tu trabajo o en tu familia o amistades sencillamente por decir las cosas de una manera y que sean interpretadas de otra por las demás personas? También ocurre con culturas o idiosincrasias diferentes, que diciendo lo mismo puede interpretarse de muchas maneras diferentes debido a la forma, el estilo, el tono, el lenguaje corporal, el idioma o el acento, etc, que se utiliza para hablar y para escuchar.

Eso nos ocurre todos los días a todas horas. Dependiendo de quien diga un mensaje, cómo lo diga, dónde lo diga, cuando lo diga, con quién estaba cuando lo dijo, incluso cómo estaba vestida, peinada, qué accesorios llevaba, los colores de su piel y pelo, etc., influirán en mi percepción del mensaje y con ello EL MISMO MENSAJE será procesado de una manera diferente por cada persona.

Por eso la comunicación persuasiva es muy importante que la desarrollemos (te hablaré mucho de la comunicación asertiva en siguientes artículos, por eso te recomiendo que TE SUSCRIBAS A MI NEWSLETTER para que recibas un aviso de mis publicaciones y no te pierdas de nada).

Este principio que explico arriba debe guiarte cada vez que quieras persuadir a los demás. Tenemos que tomar en cuenta que cada persona puede procesar nuestro mensaje de una manera diferente y lo que nosotros pensamos que puede ser bueno o agradable, para otras personas puede ser lo contrario. Por lo cual se hace imprescindible pensar en las demás personas, intentar entender sus gustos, sus prejuicios, sus opiniones, sus deseos y el porqué de ellos, las razones por las que esas personas piensan lo que piensan y desean lo que desean para entonces intentar en cierta manera persuadirlas. SI NO CONECTAMOS será muy complicado persuadir o influir a ninguna persona.

Te veo en el siguiente artículo sobre persuasión…


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«LOS 3 CEREBROS DE LA COMUNICACIÓN»

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Javier Galué Amblar
Formación In Company – Conferenciante – Coaching
Habilidades de Comunicación, Persuasión, Liderazgo, Carisma e Influencia
Madrid, España.
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