¿Qué es la Disonancia Cognitiva y cómo nos afecta?

La Disonancia Cognitiva - Javier Galué Amblar

Los seres humanos tenemos la necesidad de buscar una consistencia o correspondencia entre nuestras creencias y lo que percibimos con nuestros sentidos. Por esa razón, cuando aparece un conflicto o gran diferencia entre nuestras creencias o prejuicios y una nueva información o un hecho demostrable, por lo general actuamos y nos movilizamos para cambiar esa situación y reducir esa diferencia, la cual evita alcanzar la estabilidad. A veces eso nos lleva a decir una cosa y hacer otra, y nos preguntamos por qué… Esto explica perfectamente qué es la Disonancia Cognitiva. Tenemos que saber que de manera consciente y sobre todo inconsciente la aplicamos constantemente. 

Lo podemos llamar “autoconvencimiento”, “autocomplacencia” o “autojustificación” pero cuando creemos algo y vemos la evidencia que no es cierto solemos intentar convencernos de que lo que creíamos es lo correcto.

Por ejemplo: nos gusta un político y estamos convencidos de que es la mejor opción. Salen noticias demostrando que ha hecho algo incorrecto pero por lo general eso no nos mueve en nuestra intención de votarle (a menos que sea algo extremadamente grave). Lo justificamos de manera consciente e inconsciente y nos “autojustificamos” a votarle porque “es el menos malo”, “por lo menos nos escucha”, “los otros son peores…”. Nos ponemos cualquier excusa para justificarnos a nosotros mismos que votarle está bien y es coherente a nuestros principios.

Esto explica muchos resultados electorales fuera de toda lógica pero que ocurren. Aquí la manipulación y el marketing político juegan un factor importante para potenciar esa disonancia cognitiva y así “blindar” al candidato de posibles desastres electorales. De este tema he investigado mucho y de hecho he escrito un libro que lo podéis ver y comprar AQUÍ en Amazon >>>

Cambiar nuestras creencias o prejuicios es una opción pero la menos común y la más difícil de conseguir. Solemos ofrecer mucha resistencia a cambiar nuestros prejuicios a pesar de que nos muestren evidencias y hechos palpables que lo comprueben…

Javier Galué Amblar

El psicólogo Leon Festinger propuso una teoría de la disonancia cognitiva donde habla sobre cómo las personas intentamos conseguir una consistencia entre nuestras creencias y los hechos, ideas o comportamientos. Él sugirió que las personas tenemos una necesidad interna de buscar que nuestros deseos, prejuicios, creencias, opiniones y comportamientos sean consistentes.

Evitamos esa disonancia constantemente. Según la teoría de la disonancia cognitiva el grado de disonancia depende de varios factores, por ejemplo, cuán valioso es para nosotros ese prejuicio o creencia que puede presentar inconsistencia.

Está demostrado que la disonancia cognitiva puede tener una influencia muy poderosa en nuestras acciones y comportamiento.

¿Cómo hacemos para reducir esa disonancia?

Según esta teoría de Festinger las personas intentamos lograr la consistencia a través de nuestros pensamientos, prejuicios, creencias y opiniones. Entonces, cuando éstas entran en conflicto con los hechos actuamos generalmente de acuerdo con estas tres posibilidades:

  1. Nos enfocamos más en nuestras creencias y buscamos hechos que las confirmen. Buscamos otras versiones u otras teorías que confirmen lo que ya creemos.
  2. Reducimos la importancia del conflicto e intentamos justificar nuestro comportamiento que causa conflicto con nuestras creencias.
  3. Cambiar nuestras creencias o prejuicios. Es la mejor opción, pero la menos común y la más difícil de conseguir. Solemos ofrecer mucha resistencia a cambiar nuestros prejuicios a pesar de que nos muestren evidencias y hechos que así lo comprueben.

Hay muchos otros conceptos asociados a la disonancia cognitiva pero que se suelen confundir. Entre ellos el conflicto cognitivo, la disociación cognitiva, disonancia emocional, esfuerzo cognitivo, valor cognitivo, psicología cognitiva, autoestima cognitiva, etc., pero en este artículo no entraré en el detalle porque es tema para uno o más libros.

Como ejemplos de disonancia cognitiva podemos observar a las personas que fuman o que comen alimentos con mucha grasa. Saben que no les hace nada bien a sus organismos el tabaco o la comida muy alta en grasas saturadas, pero siempre intentan conseguir una justificación “racional” para seguir con el comportamiento (“conozco a una persona que fumó hasta los 97 años y no tuvo problemas de salud…”, “cuando quiera lo dejo…”, etc…) pero este principio se presenta en todos los seres humanos y tenemos que aprender a gestionarlo para lograr vencer nuestra propia disonancia cognitiva.


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Javier Galué Amblar
Formación In Company – Conferenciante – Coaching
Habilidades de Comunicación, Persuasión, Liderazgo, Carisma e Influencia
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